Las infecciones por hongos, las micosis, son una patología muy frecuente. El tratamiento de los hongos de las uñas o de la piel es requerido por uno de cada cinco residentes de nuestro país, debido a la alta contagiosidad de los hongos, la variedad de patógenos y la complejidad del tratamiento.
Clasificación
El espectro de las infecciones fúngicas incluye dos grandes categorías de enfermedades: las lesiones cutáneas y la onicomicosis (patología de las uñas y las uñas de las manos). Lo más frecuente es que los dermatólogos se ocupen de la onicomicosis.
Los hongos de las uñas presentan las siguientes variantes clínicas:
- distal-lateral, se ven afectadas las superficies laterales (desde la cutícula) y el borde distal (donde se corta la uña);
- blanca superficial, los hongos penetran profundamente en la lámina ungueal desde su superficie;
- subungueal proximal, la infección de la uña comienza desde el lateral del dedo;
- forma distrófica total, afecta a todas las zonas de la lámina ungueal.
Cada uno de estos tipos de hongos en las uñas tiene, por supuesto, tres variantes:
- con conservación del grosor de la placa ungueal (normotrófica);
- con su engrosamiento (hipertrófica);
- con disminución del grosor (hipotrófica).
Las micosis cutáneas suelen clasificarse en función de la extensión y profundidad de la lesión. En este caso, se distinguen condicionalmente las variantes superficiales de las profundas.
En dermatología, la clasificación de las micosis por patógenos se utiliza por separado:
- infección por dermatofitos;
- infecciones por hongos (esta categoría incluye la candidiasis);
- lesiones causadas por microorganismos procedentes de hongos de moho.
Esto es necesario para que los médicos elijan la terapia adecuada, ya que los distintos patógenos deben tratarse con fármacos diferentes. También se tiene en cuenta el estadio del proceso.
Patogénesis y fases de desarrollo
Los hongos viven en nuestro cuerpo todo el tiempo, pero muchas personas no tienen ningún problema. Para que una persona desarrolle enfermedades fúngicas de la piel, se requiere una combinación de dos factores: condiciones favorables para el crecimiento de patógenos y un sistema inmunitario debilitado.
Factores provocadores
El desarrollo de hongos en las uñas y la piel se ve facilitado por:
- la humedad elevada
- microtraumas (zapatos apretados e incómodos);
- enfermedades crónicas (diabetes mellitus)
- la edad (la capacidad del organismo para resistir las infecciones se debilita con los años)
- uso irracional de antibióticos
- estados de inmunodeficiencia (toma de hormonas, citostáticos, VIH).
La presencia de al menos uno de los factores mencionados puede desencadenar el crecimiento de patógenos y micosis.
Etapas del proceso
Por regla general, todo empieza con un pequeño foco en la piel. Incluso cuando un paciente con micosis ungueal acude a la consulta del médico, éste suele encontrar lesiones primarias en algún lugar cercano: en el pie, en los espacios interdigitales, etc.
La separación de las lesiones fúngicas de la piel y las uñas por estadios es un tanto arbitraria:
- un foco localizado en una parte separada del cuerpo;
- lesiones de una zona relativamente extensa, por ejemplo, toda la mano o el pie, dos o más uñas al mismo tiempo;
- proceso multifocal, cuando la infección se extiende a varias partes del cuerpo;
- complicaciones – trastornos macroscópicos, destrucción completa de la uña, lesiones eccematosas de la piel, grietas, etc.
Mientras que en la primera fase de la micosis ungueal sólo se ven rayas, en la última, la lámina ungueal se cae o se desmorona por completo. Lo mismo ocurre con la piel: se pasa de manchas superficiales a úlceras profundas.
Signos y síntomas clínicos de la micosis ungueal
En principio, los signos de los hongos en las uñas de las manos o de los pies no difieren mucho. Por supuesto, hay ciertos síntomas que dependen del patógeno. He aquí los principales signos que deberían incitarle a consultar a un dermatólogo y empezar a tratar el pie de atleta.
Síntomas típicos de la onicomicosis:
- aparecen manchas o rayas blancas, amarillas, grises, surcos en la uña, en cualquier parte de la misma;
- la lámina ungueal se deforma, se vuelve irregular y su grosor cambia;
- el borde empieza a desmoronarse, se pierde elasticidad;
- en algunos lugares se produce desprendimiento (queratosis subungueal).
En las fases finales, el hongo conduce a la pérdida o destrucción completa de la lámina ungueal. Bajo ella queda la piel afectada por la micosis: inflamada o con cicatrices.
Diagnóstico
Ante cualquier sospecha de onicomicosis u hongo cutáneo, debe buscar ayuda médica. La Clínica Universum realizará un diagnóstico detallado del proceso con la identificación del patógeno.
Para diagnosticar los hongos en las uñas se utilizan los siguientes métodos:
- examen de la zona afectada y determinación de la forma clínica de la enfermedad;
- microscopía de la muestra de la lesión (muestra las formas de hongos, micelio);
- prueba de cultivo – siembra de un fragmento de tejido en medios nutritivos especiales;
- determinación de la sensibilidad del patógeno a determinados fármacos.
Por regla general, la microscopía es suficiente para hacer un diagnóstico. Un técnico de laboratorio experimentado puede identificar el patógeno a simple vista, y un dermatólogo ya sabe qué medicamentos deben utilizarse contra este patógeno concreto. Esto es importante porque los patógenos de levaduras y mohos son sensibles a fármacos completamente diferentes.
Tratamiento
Un tratamiento completo y sin recidivas de los hongos sólo puede ser integral: es necesario combatir no sólo la infección, sino también sus causas.
Por regla general, se prescriben
- medicamentos tópicos: pomadas, cremas, parches, barnices para las uñas o la piel afectadas;
- antimicóticos sistémicos (agentes antifúngicos);
- medicamentos inmunomoduladores e inmunoestimuladores;
- determinados agentes para una mejor penetración de los componentes antifúngicos en los tejidos;
- métodos fisioterapéuticos;
- medicamentos para la prevención de complicaciones
Si un paciente acude al médico en una fase avanzada de hongos en las uñas, a veces es necesario extirpar la placa ungueal afectada. También hay que tener en cuenta que el micelio de los patógenos penetra profundamente en los tejidos que parecen sanos en la superficie. Por lo tanto, el tratamiento de los hongos en las uñas debe continuarse al menos hasta que vuelva a crecer una uña sana. O hasta que la piel de la zona del cuerpo previamente afectada esté completamente sana.
Prevención
Es imposible evitar la infección por hongos: sus representantes están extendidos por todas partes y a menudo viven en el cuerpo humano. Sin embargo, es posible reducir la probabilidad de que los hongos se conviertan en una enfermedad.
Para prevenir las micosis, se recomienda:
- seguir las normas de higiene personal, pero sin excederse para no destruir las defensas naturales de la piel;
- evitar los microtraumatismos de manos y pies;
- pedir instrumentos estériles a la esteticista;
- no utilizar objetos ajenos en el baño o la sauna;
- llevar zapatos que se ajusten bien, secarlos si se mojan;
- no dejar que se seque la epidermis;
- evitar lesiones al cortarse las uñas;
- seguir una dieta sana y equilibrada
- evitar factores provocadores: controlar la glucemia, mantener la inmunidad.
No estará de más consultar a un gastroenterólogo para elaborar un menú equilibrado y rico en vitaminas.
Y cuando aparezca el más mínimo síntoma de una infección fúngica, visite a un dermatólogo en la clínica. Cuanto antes inicie el tratamiento, menor será el riesgo de que una infección fúngica masiva provoque enfermedades en sus seres queridos y familiares.
