En la actualidad, los científicos están preocupados por la creciente incidencia y gravedad de las infecciones fúngicas en todo el mundo.
La Dra. Megan Lenardon, microbióloga y profesora titular de la Facultad de Biotecnología y Ciencias Biomoleculares de la Universidad de Nueva Gales del Sur, afirma que históricamente los hongos han sido muy ignorados en la investigación. Al mismo tiempo, hay muchos hongos patógenos con distintas vías de transmisión.
La amenaza de los hongos patógenos atrae ahora la atención de las autoridades sanitarias de todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado recientemente su primera lista de patógenos fúngicos prioritarios, es decir, las especies más preocupantes que requieren mayor atención.
El científico estudió la biología celular y molecular del hongo Candida albicans, identificado como uno de los 4 hongos más peligrosos. Las especies de Candida causan una amplia gama de infecciones, desde aftas hasta infecciones invasivas.
El Dr. M. Lenardon explicó que los hongos oportunistas se vuelven mortales en presencia de trastornos de las defensas inmunitarias. Así, las infecciones fúngicas graves suponen el mayor riesgo para los pacientes con comorbilidades, como los que padecen cáncer o el virus de la inmunodeficiencia humana/síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH/sida), los receptores de trasplantes de órganos y los pacientes de unidades de cuidados intensivos.
El riesgo de muerte en las infecciones sistémicas causadas por C. Albicans alcanza el 40%.
Los expertos calculan que cada año se diagnostican 6,5 millones de infecciones invasivas por hongos y 3,8 millones de muertes relacionadas con enfermedades fúngicas.
Al igual que ocurre con la resistencia a los antibióticos en los patógenos bacterianos, existe una creciente preocupación por la resistencia de los hongos a los fármacos antifúngicos. El uso excesivo o indebido de antifúngicos en la agricultura y la sanidad puede provocar la aparición de cepas resistentes, lo que dificulta el tratamiento de las infecciones. El Dr. Lenardon señaló que está aumentando el número de casos de patógenos fúngicos resistentes a los antifúngicos existentes.
Además, existen ciertas dificultades para diagnosticar las enfermedades fúngicas.
En la actualidad, sólo existen 5 clases de antifúngicos de uso clínico y, en comparación, al menos 38 clases de antibióticos para el tratamiento de infecciones bacterianas. El científico añadió que los hongos son biológicamente muy similares a las células humanas, por lo que hay muy pocas diferencias entre las células fúngicas y las humanas que podamos utilizar en la terapia. Por eso los antifúngicos son a veces muy tóxicos para el ser humano, ya que no sólo atacan las membranas de las células fúngicas, sino también las de las células humanas.
Curiosamente, no se conoce ningún patógeno fúngico potencialmente letal que pueda cruzar la barrera interespecies de animales a humanos.
El Dr. M. Lenardon subrayó la necesidad de investigar las enfermedades fúngicas, desarrollar nuevos fármacos antifúngicos y métodos de seguimiento y prevención de las infecciones fúngicas.
Basado en materiales de www.medicalxpress.com
